Fango Grunge
A fango lo admiro desde mi púberes 13 años, era la persona mas absolutamente "autentica" "rebelde" "profunda" y todos los derivados de un grunge hecho y derecho para la época. Con sus camisas de leñador largas o amarradas a la cintura, sus pantalones negros gastados, su cara de Edward Furlong ultra reventado, su mirada de inteligente y su opinión de filosofo post moderno marcaron para siempre mi vida y lo llevé como un símbolo de lo que debía buscar en un hombre cuando fuera grande y de como mi racionalidad debía estar ante todo.
Nuestra amistad era de lo mejor, era el único amigo mayor, con look "extravagante" y socialmente amenazador que se aceptaba en mi casa y con el único que me dejaban salir hasta tarde. Pero el gran pero que había en nuestra casi perfect amistad, era su extrema intolerancia ante cualquier cosa que le pareciera inmadura o poco inteligente. Esto solía provocar conflictos con mis otros inmaduros amigos teenagers, en especial aquellos con tendencias musicales diferentes a él. Destripaba a raperos, poperos y punkys por igual, con sus comentarios despreciativos y siempre con un argumento que dejaba callado a cualquiera.
Fango se hacia respetar, aun así cuando Kurt murió, Cuando Pearl Jam solo era escuchado en los lentos finales de las fiestas de curso, cuando se cansó de tratar de hacerme escuchar el Core de Stone Temple Pilots y cuando el grunge ni siquiera aparecía en las tendencias o estilos musicales existentes, incluso cuando se tuvo que cortar su colita para entrar a hacer la practica como profesor de filosofía. Con todos los cambios que pueden ocurrir en 10 años, Fango seguía siendo Fango el que seguiría odiando a cualqiuer simil de Enrique Iglesias hasta la muerte.
Pero a pesar de todo lo yo podía admirar a Fango, a veces resultaba demasiado estresante el hecho de que ante él, debía ser siempre la niña racional que escuchaba sus enseñanzas profundas y que dejaba de lado el sentimentalismo ante cualquier decisión que debiera tomar. Nuestros roles seguían siendo los mismos, él el sabio y yo la niña que debía aprender de los errores ajenos y de teorías de vida propuestas por el. Fango no me permitía errores.
Una noche recordando anécdotas adolescentes en casa de la mamá de Fango se nos ocurrió ir a escarbar entre los recuerdos añejos que se escondían en una caja perdida en el antiguo dormitorio de mi amigo, el que se conservaba con cada póster, libro y casette intactos.
Ahí estábamos, sentados en el suelo, emocionados por nuestro hallazgo y con cada cosa que sacábamos Fango tenia una historia alucinante y cautivadora. Me sentía de 13 otra vez, encandilada por uno de mis personajes favoritos, el que volvía a emanar aquel espíritu de anárquico profundo.
Mientras el hablaba yo sacaba uñetas, muñequeras antiguas, cancioneros de nirvana, casettes antiguos, y millones de fotos de Kurt, cuando de el fondo de la caja saco un cancionero amarillo y gastado, con un tipo de pelo largo en la portada y un casette suelto adentro.
Fango se abalanza sobre mi, me lo arranca de mis manos y con cara de espanto trata inútilmente de seguir con el tema con cara de falsa naturalidad como si no hubiera hecho nada -que onda que tienes ahí???- le pregunto intrigada. Fango contesta con un mudo "nada" mientras sus dedos demasiados torpes tratan de ocultar el amarillo misterio.
Obviamente yo no me iba a quedar con la duda, así que se lo pedí de buenas maneras pero por muy perfectito que sea mi amigo nunca ha sido un buen mentiroso asi que ignorando las tontas excusas me abalanzo sobre él y le quito de las manos sudadas un cancionero en el que las grandes letras negras se leían bien: "Ricky Martin, grandes éxitos" y alcanzo a ver unos temas subrayados con rojo: "fuego contra fuego" "el amor de mi vida" y dentro del cancionero esta el casette del mismo cantante...
Si Fango hubiera querido podría haberme dado una charla filosófica sobre tolerancia y el ampliar las perspectivas musicales quizás yo se lo hubiera creído. Pero tenia cara de resignación, como si ya estuviera cansado de mantenerse en esa línea que no podía permitirse cruzar.
Estaba aburrido de tener que seguir alimentando un personaje que lo había superado. Tenía miedo de que al asumir una característica que se saliera de su perfil, pudiera perder aquella persona que siempre había estado orgulloso de ser.
Él quería seguir siendo Fango, y alguien a quien hasta su madre lo llama así, no podía haber pasado noches enteras escuchando a Ricky Martin en su personal stereo, tratando de sacar "fuego de noche, nieve de dia" en su grunge guitarra eléctrica. Fango hubiera preferido que lo pillara bailando reggeaton con minifalda a que yo, su máxima seguidora descubriera aquel secreto culposo y destructivo.
Pero en fin....
Los minutos pasaban, y ni él ni yo hablábamos, ahí me di cuenta que estaba esperando a que yo dijera algo ¿Y que se supone que le digo ahora? eehh, buena poh Ricky Martiiiiiin uuuhhuhuh....¬¬! bueno, reconozco que tuve ganas de burlarme, pero me contuve. Por que vi realmente lo que tenía ahí frente a mi, un icono de mi adolescencia perdida y uno de mis pocos amigos de 10 consecutivos años que había sobrevivido a todos los cambios inevitables y odiosos procesos entre ser una niña nintendo con lengua roja de jugo yupi a ser una "adulta joven" que había reemplazado el jugo en polvo por el café.
Creo que agradecí mas el saber que tengo un amigo real, con placeres culpables, fallas e inconsecuencias que seguiría descubriendo, a seguir venerando un antiguo ídolo que si bien admiré como a nadie, me demostraba que podía tener cosas de si mismo que no podía manejar con su racionalismo y teoría.
No le dije nada, creo que las palabras ñoñas habrían estado de más en ese momento, era mejor recordar aquel redescubrimiento de mi amigo escuchando y riéndonos con "dime que me quieres" en el minicomponente añejo, tan añejo como aquel Fango indestructible que se quedo doblado y guardado en la misma caja de antiguos recuerdos entre las millones de fotos de Kurt.


No comments:
Post a Comment